Bernardo Hoyos (1934-2012)
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10/12/2012 - El personaje de esta semana es obviamente Bernardo Hoyos. En el muy amplio número de colegas que hemos venido acumulando en la Emisora HJCK - El Mundo en Bogotá desde el 15 de septiembre de 1950, Bernardo Hoyos Pérez ocupa un sitio de excepción. Desde cuando hizo su irrupción en el mundo de la radio se dirigió no solamente al sitio y a los temas que cubría la Emisora HJCK sino que inició con su director, Alvaro Castaño Castillo, un juego de afinidades que preservó hasta el día de su muerte.
Dentro de esas afinidades una muy obvia fue ocupar un sitio destacado en la tripulación de la HJCK, así lo hizo durante un tiempo considerable, respaldado y acogido con entusiasmo por Castaño Castillo, iniciando de esta manera un diálogo que años más tarde se proyectó en un libro sonoro que ellos dos comenzaron a construir y que realizaban en sesiones semanales adelantadas en la residencia de Bernardo Hoyos.
La editorial Planeta fue la gestora de esta iniciativa que pasará a los ojos de los lectores y a los oídos de los oyentes en un tiempo prudencial. Estos dos personajes de la radio cultural comprendieron que sus inquietudes y sus orientaciones podrían ser valiosas para lectores y oyentes y así, inspirados por una misma consigna cultural, adelantaron amplios diálogos sobre la historia de la radiodifusión en Colombia y en el mundo y se refirieron minuciosamente a los grandes personajes de la cultura universal como a los próceres colombianos que construyeron nuestra nacionalidad.
En aquellos paliques de Bernardo y Álvaro fueron desfilando en ágiles diálogos, salpicados de humor y de un jugoso anecdotario, tanto Marcel Proust, Shakespeare y Jorge Luis Borges como don Lorenzo María Lleras, el General Mosquera, Simón Bolívar, Alberto Lleras Camargo, y de manera especial Alfonso López Michelsen con quien tanto Hoyos como Castaño mantuvieron una estrecha y constante amistad que compartían en los salones reservados del Gun Club o en las residencias de los doctores López y Castaño.
Puede afirmarse que uno de los capítulos más enjundiosos de la historia de la radiodifusión colombiana se fraguó en esas conversaciones confidenciales de Bernardo Hoyos y Álvaro Castaño que estuvieron siempre inspiradas por una erudición histórica pocas veces lograda por las gentes de nuestra radio.
Castaño y Hoyos anduvieron siempre unidos codo a codo en las reuniones profesionales, en las recepciones de embajadas, bibliotecas, librerías y demás centros de cultura y, en fin, en ese tejido insustituible que solo anudan los hilos de la cultura.
Para Álvaro Castaño, director de esta Emisora, la desaparición de Bernardo Hoyos resulta insoportable, lo ha dejado con la mano en el aire y la boca entreabierta en mitad de una conversación que a más de ser un diálogo de condiscípulos se estaba constituyendo en un legado comparable al que sostuvieron durante años bajo el título de “El pasado en presente”, Abelardo Forero Benavides y Ramón de Zubiría.
Desaparecido Bernardo Hoyos nos queda la voz solitaria de Álvaro Castaño, próximo ya a los 100 años de edad.
Bernardo Hoyos Pérez fue el intelectual integral que solo meteóricamente ha cruzado los aires de nuestra patria. Nacido en Santa Rosa de Osos como su ilustre compatriota Porfirio Barba Jacob, tuvo desde su adolescencia una conciencia muy precisa de esta coincidencia. Vivió la vida y la obra de su ilustre coterráneo y utilizó sus posibilidades de radiodifusor para adelantar iniciativas en homenaje a Barba Jacob, dentro de ellas se destaca el disco que con su poesía confió a la voz de grandes poetas colombianos a quienes asignó, en un reparto magistral la presentación del muy diverso repertorio de Porfirio: a Eduardo Carranza la “Canción de un azul imposible”, a Jorge Rojas “Virtud interior”, a Daniel Samper “Lamentación de octubre”, a Álvaro Castaño Castillo, “Nocturno” y así hasta cubrir los temas divinos y humanos que caracterizaron el testimonio del gran poeta antioqueño.
Hubo muchas más manifestaciones en la vida cultural de Bernardo Hoyos: las grandes masas populares de la televisión lo escucharon durante años los días viernes a la medianoche en el magnífico despliegue de erudición que hacía en nuestra pantalla sobre la historia del cine, recorrida desde sus orígenes remotos con comentarios sobre sus directores, actores y colaboradores musicales.
Al jazz también dedicó una buena parte de sus preocupaciones estéticas y una vez más entabló un juego de afinidades con la Emisora HJCK donde oficiaba con su sabiduría inolvidable Roberto Rodríguez Silva. Otra demostración de esta vecindad espiritual que unió a Álvaro Castaño y a Bernardo Hoyos la demuestra el hecho de que durante mucho tiempo Castaño fue miembro titular de la Junta Directiva de Asomedios, cuya silla sigue ocupando, mientras Bernardo Hoyos fue su suplente.
Finalmente, lo mismo podría decirse de la ecuación que se operó en el dial de la radio por parte de la Emisora HJCK - El Mundo en Bogotá y de la Emisora de la universidad Jorge Tadeo Lozano: mientras la HJCK inició sus labores el 15 de septiembre de 1950 con el ánimo de ofrecer a los colombianos una cátedra de música culta, otro tanto hizo la Tadeo, fundada el 1º de noviembre de 1984.
Bernardo Hoyos nos ha dejado el jueves pasado a los 78 años de edad. Su muerte ha abierto un vacío de pronóstico inquietante en un país que tanto necesita de la compañía de la cultura.
Ilustramos esta dolorosa noticia presentando algunos fragmentos de una de las numerosas intervenciones de Bernardo Hoyos en esta Emisora. Se trata del discurso que pronunció en el 2008 cuando recibió el premio de periodismo Simón Bolívar “Vida y Obra de un periodista”. (Escuchar Audio)
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