Isabel Tudor, un reinado que se prolongó durante más de cuatro décadas
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02/04/2010 - A los veinticinco años de edad comenzó Isabel Tudor un reinado que se prolongó durante más de cuatro décadas y durante el cual se sentaron las bases del imperio británico. La situación de Inglaterra en ese momento era un tanto inestable debido a que se encontraba dividida por un enfrentamiento religioso, su economía no pasaba por sus mejores momentos, y la alianza que este país tenía con España se vio inmersa en una guerra con Francia. Para hacer frente a estos problemas la nueva reina se rodeó de consejeros hábiles y sabios, entre los que se destacaban Francis Walsingham y el barón de Burghley,William Cecil.
La primera iniciativa que llevó a cabo fue la instituir la iglesia anglicana como la religión de Estado. Esta medida resultó problemática pues los católicos estaban enemistados con los anglicanos y los puritanos consideraban a éstos demasiado cercanos a los católicos. Con la firma del Acta de Supremacía en 1559 la Iglesia anglicana se sometía a la autoridad regia y entendía al monarca como “gobernador supremo del reino tanto en lo espiritual como en lo temporal”. En 1563 se aprobaron los llamados Treinta y nueve artículos, que definían los dogmas de la Iglesia anglicana, muy próximos al catolicismo.
Pero lo que más preocupaba a los súbditos de Isabel era su estado civil. El Parlamento le insistía en que se casara pues su soltería no permitía tener herederos al trono. Nuevamente hemos de citar a Elswyth Thane”, quien en la parte final de su novela histórica “The Tudor wench, pone en labios de la Reina Isabel estas palabras dichas ante el Parlamento: “Desde que tuve uso de razón, desde que comencé a comprender mi vida, y que había nacido para servir a Dios Todopoderoso, felizmente elegí esta clase de existencia, en la que vivo todavía. Siempre he continuado con esta determinación, a pesar de que mi juventud y mis palabras puedan parecerles a alguno difíciles de poner de acuerdo…Esto será para mi suficiente, que una lápida de mármol declare a la posteridad que una reina, después de gobernar mucho tiempo, vivió y murió virgen”.
Parece que así ocurrió. Acosada por pretendientes monárquicos la reina Isabel jugaba con ellos sólo y cuando habían intereses políticos de por medio. Rechazó entre muchas otras, la oferta de matrimonio de su excuñado Felipe II de España, y permanecería soltera durante toda su vida. De ahí que la denominaran “La Reina Virgen”. Sin embargo, otorgó su afecto a una sucesión de favoritos, entre los que destacan Robert Dudley, conde de Leicester, el aventurero y escritor Walter Raleigh y Robert Devereux, segundo conde de Essex.
Pero más allá de la vida sentimental de la reina y de las preocupaciones de sus súbditos, la prosperidad de Inglaterra durante aquel período, se reflejó entre otras cosas en su música. Gran número de compositores escribió música para toda ocasión, espacio y circunstancia, para danzar, para cantar, para la casa, la corte, el teatro, la iglesia, para el intérprete hábil; para el aficionado y para toda clase inimaginable de agrupaciones. (Escuchar Audio)
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