Durante la Primera Guerra Mundial, el director de la Ópera de París, Jacques Rouche, solicitó a la novelista Sidonie Gabrielli Colette, más conocida como Colette, que escribiera un libreto para una ópera de cuento de hadas. La escritora, que cumplió con el pedido y llamó a su obra “Divertissement pour ma fille”, propuso a Ravel poner música a su trabajo. En 1917 Ravel recibió el texto pero, recién en 1924 acabaría la composición.
La gran novelista francesa se mostró feliz al saber que su obra finalmente se estrenaría en 1925 bajo el título de “L’Enfant et les sortilèges” (El niño y los sortilegios) en Montecarlo y con la dirección de Víctor de Sabata. La ópera se desarrolla en una antigua casona de Normandía. Un niño (sin nombre) se comporta mal y es llamado al orden por su madre. Al quedarse solo desahoga su furia causando estragos en su habitación. Con espanto ve cómo los objetos de la habitación toman vida. Los muebles empiezan a hablar, el reloj tiene voz y hasta su tarea cambia y se convierte en un desagradable maestro de escuela.
En el segundo acto el niño se halla en un jardín lleno de plantas y animales que cantan, criaturas que también han sufrido los tormentos del niño. El niño intenta entablar una amistad con ellos pero le reprochan el daño que ha ocasionado. Atemorizado llama a su madre. Todos los animales se abalanzan sobre él. Cuando el niño observa que una ardilla resulta herida en el amontonamiento, le hace una venda con una cinta y cae rendido al suelo. Los animales olvidan en el acto su enojo, lo sostienen y lo llevan hasta la casa. El niño, aliviado al ver nuevamente a su madre después de tantos horrores, grita agradecido “Mamá”.
El domingo 14 de octubre en la audición El Músico de la Semana, presentaremos “El niño y los sortilegios”, fantasía lírica en dos partes de Maurice Ravel con textos de Colette.
La versión está a cargo de Jeanne Piland,mezzo-soprano; Barbara Kilduff, Anne-Marie Rodde,soprano y Young-Hee Kim, sopranos; Caroline Watkinson y Joke de Vin, mezzo-sopranos; Nico van der Meel,tenor; David Wilson-Johnson,barítono; Lieuwe Visser, bajo, Coro Juvenil de la Catedral Saint Bavo, en Haarlem y la Real Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam bajo la dirección de Charles Dutoit. .
|