Salvatore Viganó fue uno de los más famosos bailarines de su época. Cuando se presentó por primera vez en Viena en 1793, atizó con su nuevo estilo de danzas auténticas, polémicas y coreográficas entre sus adictos y los de Muzzarelli, el viejo maestro de ballet.
Cuando tras largos viajes volvió en 1799 a Viena se le confió la dirección de la compañía de ballet: cada año montó una pieza propia y para su tercera producción, “Las criaturas de Prometeo”, seleccionó como compositor al joven Beethoven. Se discute si el estreno, el 28 de marzo de 1801 fue un gran éxito, pero las 22 representaciones que siguieron indican que no puede haber sido un fracaso.
Otra de las famosas obras de Beethoven es su concierto para piano “El Emperador”. Data principalmente de comienzos de 1809 y se vio seguido de cerca por la finalización de otra obra que aunaba piano y orquesta, la Fantasía Coral. Luego de esta obra Beethoven abandonó la composición de conciertos para piano, hecho que se halla indudablemente conectado con el declive de su carrera como pianista. Este declive, a su vez, tuvo sus orígenes en su creciente sordera.
Nunca tocó el Emperador en público: la primera interpretación tuvo lugar hasta noviembre de 1811 cuando Friedrich Schneider fue el solista de un concierto en Leipzig, aunque Carl Czerny también tocó la obra durante ese año. A pesar de ser en cierto sentido un concierto Heroico, Beethoven no habría disfrutado con las connotaciones bonapartistas del sobrenombre posterior, “Emperador”.
En la audición semanal “El Músico de la Semana” del domingo 19 de agosto a las 12:00 del día presentaremos el Concierto para piano No.5 en mi bemol mayor,“op.73 Emperador”, en versión de Wilhelm Kempff y la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Ferdinand Leitner.
El programa está integrado por las siguientes composiciones:
-Obertura de Las Creaturas de Prometeo, opus 43,
-Sinfonía No.9 en re menor, opus 125 Coral. |