Georg Philipp Telemann pertenecía a una familia ligada por mucho tiempo a la iglesia luterana. Su padre era clérigo, su madre hija de un clérigo y su hermano mayor también había sido ordenado. Georg habría seguido el mismo camino de no ser por su excepcional habilidad musical. Siendo niño mostró un considerable talento, aprendiendo violín, flauta y teclado alrededor de los diez años. Dos años después compuso una ópera produciendo la consternación de la familia, sobre todo de la madre, quien desaprobaba la carrera musical. Pero pudo más su vocación y de ahí nació uno de los más importantes músicos alemanes del período barroco.
Factores claves para que Telemann se convirtiera en el más famoso músico de su época en Alemania fueron su sentido del humor, una personalidad amigable, una tremenda confianza en sí mismo y una productividad increíble desde temprana edad. Tuvo la buena fortuna de ser admirado y no envidiado por su constante seguimiento a los mejores puestos en las cortes e iglesias. Y aunque tenía el coraje de enfrentar a sus superiores si ellos intervenían con sus planes de organización y publicación, nunca dejó de recibir encargos y cumplirlos en su totalidad. Su sueldo en Hamburgo fue casi tres veces el de Johann Sebastián Bach en Leipzig y ganó dinero extra publicando y vendiendo sus obras a entusiastas de la música.
Telemann fue un compositor prolífico y produjo una enorme cantidad de obras seculares y religiosas. Su catálogo incluye mil cuarenta y tres cantatas religiosas, cuarenta y seis partituras sobre la Pasión y numerosas óperas. En el terreno instrumental practicó con notable continuidad la suite orquestal conformada por una obertura y una sucesión de movimientos de danza. Esa suite se originó con Lully en Francia pero fue cultivada por muchos compositores germanos. Se cree que compuso unas seiscientas suites de las cuales sobreviven unas cien.
Tres factores esenciales permitieron a Telemann volverse el compositor más popular de Europa Central: una rara flexibilidad en el plano artístico, un agudo sentido para los negocios y una rapidez de composición tan brillante que eclipsó a su mismo amigo Handel, en ese entonces de una celebridad proverbial. Con una cierta amargura, llena de admiración, llegó a decir un día que Telemann componía una cantata completa a la misma velocidad que otras personas escribían una corta carta.
El domingo 29, a las 12:00 del día en la audición El Músico de la Semana presentaremos el Trío No. 8 en si bemol mayor, para flauta dulce, clavecín obligado y bajo continuo de Georg Philipp Telemann. La versión estará a cargo de Conrad Steinmann, flauta dulce; Andreas Staier, clavecín obligado; Imke David, viola de gamba y Jesper Boje, clavecín.
El programa se complementará con las siguientes obras:
-Fantasías para violín
-Suite en la menor, para flauta de pico y cuerdas
-Concierto en Fa mayor para tres violines, cuerdas y continuo,
-Magnificat en do mayor,
-Suite Don Quijote y,
-Concierto polonés en sol mayor.
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